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El Desarrollo Humano Sostenible.
6.1. Definición.
El desarrollo sostenible es un proceso de cambio progresivo
en la calidad de vida del ser humano, que lo coloca como
centro y sujeto primordial del desarrollo, por medio del
crecimiento económico con equidad social, la transformación
de los métodos de producción y de los patrones
de consumo que se sustentan en el equilibrio ecológico
y el soporte vital de la región.
Este proceso implica el respeto a la diversidad étnica
y cultural regional, nacional y local, así como
el fortalecimiento y la plena participación ciudadana
en convivencia armónica con la naturaleza, sin
comprometer y garantizando la calidad de vida de las generaciones
futuras.
El desarrollo local sostenible se centra en la búsqueda
del mejoramiento de la calidad de vida humana en el ámbito
local. Se construye a partir del protagonismo real de
las personas (familias, niños/as, productores,
organizaciones e instituciones locales).
Para que el desarrollo local sostenible sea una realidad,
la comunidad debe fijar sus propios objetivos y metas,
tener confianza en la fuerza de la misma comunidad, valorar
y afirmar la cultura junto con el conocimiento tradicional
propio y las formas autónomas de convivencia.
La cultura individualista de competencia mercantil, la
baja autoestima, la dependencia política y económica
de las instituciones centrales y agentes externos, falta
de confianza en la capacidad de gestión comunitaria,
son entre otros los obstáculos para alcanzar el
desarrollo local sostenible.
6.2. Autogestión
y asociatividad.
El protagonismo real de las personas y las comunidades
en los distintos espacios y ámbitos, es indispensable
para impulsar procesos de desarrollo con efectos amplificados
en la satisfacción de las necesidades. En este
sentido, la autodependencia es una forma de interdependencia
equitativa que fomenta la participación en las
decisiones, la creatividad social, la autonomía
política, la justa distribución de la riqueza
y la tolerancia frente a la diversidad de identidades.
La estrategia para el desarrollo local sostenible incluye
la apropiación individual y comunitaria de los
problemas comunes, la creación de organizaciones
de participación y concertación (acuerdo
entre distintos actores asumiendo responsabilidades compartidas).
También forman parte de la estrategia la gestión
conjunta de recursos y su uso racional, así como
el fomento del ejercicio del poder local (según
el caso en los municipios, regimientos y corregimientos).
Los recursos para el desarrollo local son los del suelo,
la vegetación, infraestructura, industrias, instituciones,
organizaciones locales, actividades económicas
del lugar y los cuadros profesionales con que cuenta o
tiene acceso la comunidad. Otros recursos importantes
son las experiencias en gestión comunitaria, así
como la capacidad para desarrollar una cultura de poder
local.
Los agentes que intervienen en el proceso son las instituciones
públicas existentes en la comunidad, las alcaldías,
los comités comarcales, los maestros, los líderes
naturales comunitarios, los escolares. Además las
organizaciones sindicales, gremiales, religiosas, las
ONG's existentes en la zona, cuya orientación sea
afín con el desarrollo comunitario sostenible.
6.3. Desarrollo y agroecología.
No puede haber desarrollo a escala humana local en medio
de sistemas agrícolas, sociales y económicos
depredados o de recursos naturales fundamentales en procesos
de extinción. La comunidad debe tener muy claro
lo que es positivo y lo que es negativo para el medio
natural. Por tanto, se deben promover tecnologías
que se ajusten a las características de cada ecosistema,
de manera tal que garanticen la sostenibilidad de los
recursos naturales para el futuro.
Una comunidad que no defiende sus recursos, ni vela por
el medio natural no tiene capacidad para conducir y mejorar
su economía y su vida en el corto, mediano y largo
plazo. En este sentido las prácticas agro-ecológicas
son un elemento sustancial en el mantenimiento de las
condiciones ambientales de vida de la comunidad, ya que
permite la sostenibilidad de las fuentes de agua, suelos,
flora y fauna; indispensables para la supervivencia de
las cuencas y de los territorios comunitarios.
6.4. Transformación
de las relaciones de género.
La integración de la mujer en la participación
comunitaria le permite conocer y compartir con los hombres
las responsabilidades y experiencias de la comunidad en
la búsqueda de alternativas a la solución
de sus problemas, reafirmando su autoestima.
El desarrollo comunitario fomenta la participación
de la mujer, porque ella es actualmente, la responsable
de la reproducción familiar: alimentación,
costumbre de cooperación, solidaridad y responsabilidad
del hogar. La gestión del desarrollo comunitario
compartido permite al hombre reconocer la igualdad y la
capacidad de la mujer en una nueva relación no
condicionada por el sexo o la cultura de género.
La emancipación de la mujer, el cambio en la identidad
machista de los hombres así como la paz y cooperación
en el hogar, permite el desarrollo de valores comunitarios
y solidarios.
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