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La respuesta de la sociedad.
5.1. ¿ Ecología
?
Practicar el ecologismo en nuestra
vida diaria es más fácil de lo que podemos
suponer. Sólo se necesita un poco de sentido común,
un poco de solidaridad en pos del bienestar general y
pensar qué podemos hacer desde nuestro lugar para
ayudar a mejorar la difícil situación ambiental
por la que atraviesa el planeta.
No se puede decir que la voluntad
de uno solo no consigue nada. La conjunción de
muchos aislados formará una multitud que nadie
podrá poner en duda.
Hagamos algo ahora mismo, cualquiera
sea nuestro lugar, la tierra nos lo agradecerá
y así habremos contribuido a salvarla.
5.2. El agua.
Es un error fatal dar por sentado
que la existencia de agua en el planeta es inagotable.
De toda el agua existente, solo es potable menos del 1%.
Los humanos usamos sólo
agua dulce, hasta el momento la cantidad disponible ha
sido suficiente, pero la contaminación permanente
de ríos, lagos y veneros subterráneos hacen
que cada vez se necesiten procesos de depuración
más complejos para su potabilización y por
consiguiente más costosos. Más de dos millones
de personas, principalmente niños, mueren al año
en todo el planeta por falta de agua potable.
De toda el agua que gasta un
individuo en los centros urbanos, sólo 5 litros
se usan para beber y cocinar, el resto se pierde en los
desagües de baños y cocinas, sin hablar de
lo que sucede en las industrias. El ideal sería
contar con un medidor que permitiera controlar su uso
por lo menos una vez al mes.
Ser conscientes en el consumo
de agua implica, por ejemplo:
1) Ducharse en lugar de bañarse.
La ducha consume menos de la cuarta parte del agua que
se gasta en un baño de inmersión, sin contar
con la energía que se requiere para calentar el
agua.
2) Reparar los grifos que gotean
y mantener en perfectas condiciones los flotantes de las
cisternas de agua. Una gota por segundo son treinta litros
al día, casi mil litros por mes.
3) El retrete usa el 75% del
agua de un hogar. Si no es necesario, absolutamente necesario,
no llevar el botón hasta el fondo para no vaciar
totalmente la cisterna.
4) Para lavarse los dientes se
pierden 20 litros de agua y en el momento de afeitarse,
si se deja el grifo abierto, se pierden 30 litros, con
lo cual es mejor cerrarlo y abrirlo sólo en el
momento que lo necesitemos.
5.3. El aire.
Nuestro metabolismo necesita
oxígeno para funcionar. Con cada inspiración
llevamos a nuestros pulmones 21% de oxígeno y 0,03
% de dióxido de carbono. Al espirar, el dióxido
de carbono se incrementó a un 4%, mientras que
de oxígeno sólo queda un 16%.
En los organismos vegetales,
este proceso es exactamente al revés.
El incesante crecimiento de la
población mundial, la desaparición de grandes
extensiones de bosques, sumados a catástrofes naturales,
aumentan la proporción de dióxido de carbono
en la atmósfera, al igual que la combustión
de grandes cantidades de carbón y petróleo.
Una forma de purificar el aire
que respiramos es ampliar los espacios verdes urbanos,
cuidando y reponiendo árboles en las veredas de
la ciudad. Caminar o usar la bicicleta, siempre que se
pueda, es más sano y menos contaminante.
No quemar hojas o ramas ni ningún
tipo de residuos, para no aumentar el dióxido de
carbono en el aire que, en la mayoría de los casos,
pueden convertirse en gases altamente tóxicos.
5.4. El hogar.
Vivimos de una forma absurda;
casas cada vez más limpias en un medio ambiente
cada vez más contaminado.
El nivel de contaminación
ambiental dentro del hogar puede ser superior al del exterior;
esto se debe a la composición de los productos
de limpieza e insecticidas que se emplean.
El incremento notable de enfermedades
respiratorias y de problemas dermatológicos tiene
su causa en la contaminación doméstica.
Los productos de limpieza del
hogar, al filtrarse a través de los pozos negros
o por fisuras en las cloacas, contribuyen a la contaminación
de los veneros de agua y de los ríos. Para minimizar
estos riesgos es preciso:
- Limitar el uso de detergentes. Elegir
los que sean biodegradables. Se puede usar vinagre y limón
en solución como desengrasarte para cerámicos
y vidrios. Esta misma solución servirá para
superficies plásticas, loza, azulejos y una gran
variedad de materiales comunes en la casa.
- Para lavar inodoros se puede emplear
bicarbonato de sodio y agua, y para desinfectar agregar
media taza de bórax disuelto en 4,5 litros de agua.
- El tóxico limpia hornos puede
reemplazarse por bicarbonato de sodio diluido en agua
caliente y frotar luego, suavemente, con esponja de acero.
- Las plantas aromáticas, como
la albahaca o la lavanda, ahuyentan a los insectos, sin
tener que recurrir a los tóxicos aerosoles.
- Para decirle basta a las cucarachas,
mezclar partes iguales de ácido bórico y
azúcar glas. Colocar la mezcla sobre cualquier
tipo de tapa descartable y colocarla en armarios, alacenas
y rincones. Cuidar que el producto no se moje, pues pierde
su efecto y reemplazarlo una vez por semana.
- No usar naftalina, puede afectar
el hígado y los riñones. Reemplazar por
bolsitas conteniendo esencias de lavanda o incienso.
5.5. Plantas.
- Cualquier planta es beneficiosa
para el medio ambiente.
- Quien no disponga de tierra
para sembrar o plantarlas podrá tenerlas en macetas.
- Revestir las fachadas con plantas
trepadoras, refresca en verano y protege en invierno.
- Es saludable separar las propiedades
con arbustos en lugar de construir muros y vallas.
- Si no se cuenta con un espacio
con tierra, hay verduras, flores y hierbas fáciles
de sembrar y mantener bajo una ventana que reciba la luz
del sol.
- Muchos de los condimentos que
se usan para dar sabor a la comida se pueden cultivar
en macetas. Por ejemplo: perejil, orégano o albahaca.
- Las hierbas aromáticas
como la menta, el estragón y el tomillo son excelentes
repelentes de plagas.
5.6. Recetas alternativas
para la higiene del hogar.
5.6.1. Para vajilla.
1) Tres cucharadas de jabón
blanco rallado
2) Media taza de vinagre de alcohol
3) Un litro de agua
4) Disolver el jabón en
agua, agregar el vinagre, colocar en una botella limpia
y agitar.
5) Siempre etiquetar antes de
usar.
5.6.2. Destapa cañerías.
1) Preventivamente verter una
vez por semana agua hirviendo con media taza de bicarbonato
de sodio, seguido de media taza de vinagre y un puñado
de sal.
2) Si el desagüe se encuentra
muy obstruido, diluir media taza de bicarbonato de sodio
en agua hirviendo. Dejar 15 minutos y repetir la operación.
Luego hacer circular abundante agua hirviendo.
3) 30 gramos de jabón
blanco rallado
4) 1 litro de agua
5) 1/4 litro de alcohol de quemar
6) Diluir el jabón en
el agua y agregar el alcohol de quemar. Rociar las plantas.
No dejarlas al sol. Las muy delicadas enjuagarlas, después
del rociado, con agua fría.
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