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La actuación de la Administración.
4.1. La planificación
urbana.
Después de los acontecimientos técnicos,
sociales y especulativos vividos en el ámbito municipal
durante los últimos años, es importante
reflexionar sobre las directrices de crecimiento y desarrollo
que marcarán el futuro de los asentamientos pequeños
y medios en el siglo venidero. La escala local aparece
a priori adecuada para empezar a materializar las nuevas
tendencias medioambientales.
La planificación urbana debe considerar los criterios
de economía energética y el adecuado aprovechamiento
de los recursos naturales locales para equilibrar el diseño
urbano con las variables climáticas, topográficas
y territoriales de cada municipio y así conseguir
una optimación en todas las áreas urbanas.
El fenómeno urbano y su planificación son
complejos y están sometidos a diversas influencias
y decisiones desde muchos puntos de vista, sociales, económicos,
políticos, administrativos, jurídicos, etc.
Los criterios medioambientales se suman como un vector
más en la componente de fuerzas resultante final.
Habrá que estudiar las relaciones entre el Medio
Ambiente y el Medio Urbano, determinando y aislando las
variables interactivas, a fin de llegar a comprender la
filosofía del urbanismo bio-climático. Las
primeras aproximaciones serán de carácter
general y de planeamiento de los puntos de conexión
de ambas disciplinas, y así poder sacar conclusiones
pormenorizadas para este caso en concreto. De esta forma
se podrá pensar la futura planificación
urbana con criterios de economía energética,
y de aprovechamiento de los recursos medioambientales
de cada localidad, para que se equilibre el diseño
urbano con las variables climáticas, topográficas
y específicas de cada municipio y así conseguir
una adecuación en todos los aspectos desde la concepción
de los espacios urbanos.
4.2. Compromisos y preocupaciones
internacionales.
Desde la Conferencia sobre Medio Ambiente del año
1992, de las Naciones Unidas, el compromiso recogido por
el informe de la Agencia para el siglo 21, Agencia 21,
invitaba a una sustancial reducción en los niveles
de contaminación de los Países Desarrollados.
El compromiso se ha materializado en numerosos proyectos
y planes de asentamientos cuyo objetivo primordial es
detener los procesos pasados de continuo deterioro medioambiental,
y buscar soluciones verdaderamente eficaces para alcanzar
un desarrollo sostenible, esto es, no hipotecar el futuro
de las escasas fuentes naturales de energía.
Preocupación generalizada
del desequilibrio existente entre el desarrollo y la conservación
del medio ambiente. Desde las últimas conferencias
y congresos mundiales, no cabe ninguna duda de las disfunciones
y desequilibrios producidos por el actual desarrollo urbano.
La concienciación está hecha. Es el momento
de actuar y tomar medidas correctoras efectivas para reconducir
la situación.
Existencia de diferentes grados
de actuación en función del grado de industrialización
de cada país. En los países en vías
de desarrollo, las carencias de infraestructuras son tan
graves que las medidas se centran en el abastecimiento,
servicio y recogida de las aguas, desechos y energía.
Los ya desarrollados, empiezan a plantearse cuestiones
más complejas relacionadas con los usos del suelo,
las redes de transporte y los problemas de planificación
detectados. Por último, los casos de Estados Unidos,
muestran otra preocupación más por la calidad
de vida, la relación ciudadana, la seguridad de
las ciudades y el bienestar de la población. Que
nos sirva la secuencia de ejemplo, para evitar consecuencias
irreversibles en nuestras ciudades y pueblos.
Existencia de unas las líneas
comunes de los planes de desarrollo para lograr un equilibrio
urbano-ambiental. Pueden concretarse en los puntos siguientes:
- Reconsiderar los asentamientos
globalmente, y concretar las líneas de actuación
de manera totalmente particularizada a su situación.
No caben soluciones maestras. Cada sitio con su entorno
y características necesitará de unas medidas
específicas, dentro de su propia integración
territorial con otros asentamientos.
- Abandonar la filosofía
del zoning. Al revés, potenciar los usos mixtos
y la diversidad de actividades concentradas en los lugares
centrales urbanos, para reducir viajes y el consumo de
energía para el transporte fomentando los recorridos
peatonales.
- Integrar, ampliar y diseñar
convenientemente la red de espacios libres urbanos, como
un sistema capaz de corregir y moderar las inclemencias
extremas de las condiciones ambientales, además
de servir como espacios de relación y uso social.
Empleo de las especies autóctonas, aclimatadas
y con menor necesidad de cuidados, o de agua.
- Planificar con densidades moderadas
o altas, frente a la baja densidad de viviendas unifamiliares
dispersas cuyos costes de infraestructuras, energéticos
e impacto sobre el medio circundante son muy elevados.
- Aprovechamiento de los recursos
naturales; sol, viento, agua de lluvia, y control sobre
los residuos sólidos; reciclado, incineración,
recuperación de la materia orgánica, etc.
Éxito en la relación
estrecha entre arquitectura y urbanismo. En efecto, en
aquellos casos, tanto de nueva planta como rehabilitaciones,
donde se abarcan cuestiones urbanísticas de orientación,
localización, volúmenes máximos edificables,
etc., con recomendaciones para el diseño de las
edificaciones con sistemas de acondicionamiento pasivo,
ventilaciones cruzadas, invernaderos, muros de inercia
térmica, etc. el resultado es siempre satisfactorio
con grandes ahorros energéticos. Por lo tanto,
una de las líneas de investigación sería
estudiar y proponer detalladamente éstas relaciones,
objetivo final de la presente investigación.
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