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Las normas.
La ley es especialmente concreta
en las condiciones ambientales en las que se debe desarrollar
el trabajo diario, refiriéndose sobre todo a la
atmósfera que respiramos, la temperatura y humedad
relativa, la velocidad de las corrientes de aires, la
iluminación, o el color para identificar determinados
elementos o para las paredes de los locales donde trabajamos.
Veámoslo por partes:
Percibimos con facilidad cuando
entramos en un espacio, en una habitación y el
aire se hace irrespirable y decimos que está “viciado”.
Ello dificulta la capacidad de concentración, ya
que la calidad del oxigeno que respiramos es proporcional
al funcionamiento de nuestro cuerpo. ¿Cómo
se siente cuando sale al campo o se sube a una montaña?
¿Qué sensación tiene cuando respira
aire puro? ; por eso la ventilación de los espacios
debe ser de forma continua y no esporádica, sobre
todo cuando trabajamos en lugares donde existen gases
contaminantes o con productos peligrosos.
En cuanto a la temperatura y la humedad, la primera debe
estar entre 17 y 27 º cuando se realizan trabajos
sedentarios y 14 y 25 º cuando se realizan trabajos
pesados. La humedad no debe sobrepasar el mínimo
del 50 por 100 cuando exista riesgo de electricidad estática
(no olvide que el agua es un magnifico conductor, y por
ello se producen rayos entre nubes), y estará comprendida
entre el 30 y el 70 por 100 en condiciones normales.
La velocidad de las corrientes de aire no debe superar
los 0,25 m/s (metros por segundo) en ambientes no calurosos
y entre 0,5 y 0,75 m/s en ambientes calurosos (también
teniendo en cuenta el tipo de trabajo que se realice).
Las temperaturas extremas son siempre peligrosas y se
deben de cuidar especialmente los cambios bruscos.
La iluminación también
es una posible fuente de riesgos, en cuanto que una deficiente
luz puede generar accidentes en la manipulación
de herramientas o máquinas. Se mide en “luxes”
y debe ser siempre adecuada a las tareas que se realizan:
una baja exigencia visual necesita 100 luxes y una exigencia
alta, 500 luces. Como es lógico, es conveniente
evitar los deslumbramientos, los cambios bruscos de luz
de unos espacios a otros, los focos “cegadores”,
y todo lo que suponga un riesgo para las personas que
trabajan con luz artificial. Si en su puesto de trabajo
disfruta de luz natural y una ventana hacia un espacio
natural (mar o campo), felicítese.
Colores: nunca habrá visto
en un hospital el color rojo en las paredes. Siempre son
pasteles verdes, cremas o celestes. Son colores relajantes,
mientras que en discotecas o lugares de ocio, verá
colores fuertes, como el rojo, el azul marino y sus derivados,
porque provocan la excitación y el consumo.
También utilizamos los
colores como un código para identificar determinados
mensajes, como pueden ser:
Rojo:
para materiales contra incendio.
Verde:
color de la seguridad, para botiquines, emergencias, salidas,
etc.
Naranja:
parte interior peligrosa de máquinas o de armarios
eléctricos, etc.
Amarillo y negro
a rayas:que suelen indicar partes móviles
peligrosas si se circula junto a ellas.
Azul: que
indica no poner en funcionamiento, no activar, y que son
necesarios elementos de protección.
Blanco:
vía libre, pasillos, zonas de trabajo y recipientes
de desechos.
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