Existe un pequeño Sahara en las costas de Japón, en la isla de Honshu, alli podemos visitar las dunas de Tottori o lo que queda de ellas. Estas dunas se extienden a lo largo de 16 kilómetros de costa y llegan hasta alturas de 60 metros, en ellas existe incluso una laguna que forma un pequeño oasis. Las dunas son construidas por el efecto combinado del viento y las mareas que depositan mas arena ola tras ola. Muchos japoneses se acercan hasta Tottori para disfrutar de momentos de soledad y paz, incluso un famosos novelista vino de visita, escribió sobre las dunas y luego se suicido con su amante.
Las dunas son móviles, las corrientes marinas cambian, los vientos menguan o las malas hierbas impiden el desplazamiento de la arena y mientras otros países plantan árboles para poder frenar los desiertos, en Japón intentan guardar su tesoro grano a grano.