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¿Que son los transgénicos?

Martes, Septiembre 5th, 2006

Los llamados alimentos transgénicos son, según la definición de la FAO (Organización de Alimentación y Agricultura de la Organización de Naciones Unidas) “aquellos alimentos que han sido manipulados genéticamente, eliminando o añadiendo genes, bien de la misma especie o de otras distintas”. Sin embargo, aunque todos los conozcamos como “transgénicos”, los expertos prefieren referirse a ellos como Organismos Modificados Genéticamente (OMG).

El término OMG se ciñe con más exactitud al mundo de los alimentos transgénicos porque incluye tanto la posibilidad de introducir un gen de una especie (vegetal o animal) en otra, como la eliminación o modificación de los genes de un organismo sin recurrir a especies extrañas.El ejemplo más claro de la modificación genética sería el del primer tomate transgénico que se cultivó, en el que se suprimió un gen responsable de su apariencia (color y sabor) y del tiempo de conservación. En cambio, una planta transgénica llevaría el gen de otra especie, que incluso podría ser animal (un gen específico de un pez, por ejemplo, se introduce en el ADN de un cereal). Por ejemplo cunado se crearon monos fluorescentes, al introducirles un hen de una medusa luminosa.

Los OMG pueden ser plantas, microorganismos y animales. Todos recordamos a ‘Polly’, la primera oveja transgénica creada por el mismo equipo del Instituto Roslin (Edimburgo) que diseñó a ‘Dolly’ (el clon más famoso del mundo) y que contenía un gen para producir leche rica en factor IX humano, un elemento que sirve para tratar la hemofilia.

Los microorganismos transgénicos se aplican en procesos de fermentación (levadura y lácteos). La alteración genética de microorganismos suscita menos polémica, porque los procesos de elaboración se circunscriben a laboratorios y no entran en contacto con el ecosistema como lo haría, por ejemplo, un cultivo de maíz.

Las normativas vigentes sobre biotecnología especifican que tanto la utilización confinada de los organismos modificados genéticamente (OMG), como su liberalización están sujetas a la aprobación de las autoridades competentes (Ministerio de Medio Ambiente, en el caso de España).

Una empresa o grupo de investigación que quiera hacer un cultivo experimental con un alimento transgénico debe mandar un informe a la Comisión Nacional de Bioseguridad, dependiente del Ministerio de Medio Ambiente, que evalúe una serie de datos: qué se quiere cultivar, cómo se ha obtenido, cuándo se va a realizar, qué tipo de medidas proponen para el control…De igual forma, si se pretende introducir un alimento transgénico en el mercado, también se debe obtener la autorización pertinente.Según la normativa aprobada en febrero pasado por la Unión Europea, estas autorizaciones se conceden a cada uno de los alimentos. Entonces el Parlamento Europeo aprobó el fin de la moratoria vigente desde 1998. Con el levantamiento de esta moratoria, las autorizaciones serán, en cada caso, por diez años, prorrogables a otros diez. Cualquier nueva modificación introducida en un OMG tiene que ser aprobada otra vez.

La normativa también prohibió el desarrollo de transgénicos resistentes a los antibióticos, por la posibilidad de que estas resistencias se trasladaran a las bacterias.

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Además, la normativa contempla un minucioso seguimiento del etiquetado de los productos que contengan OMG. Todo alimento que lleve más de un 1 por ciento de OMG ha de aparecer identificado. Es decir, que una galleta que contenga parte de harina procedente de maíz transgénico tiene que aparecer como transgénica.

En la Unión Europea se exige esta distinción de etiquetado, sin embargo, en Estados Unidos, el principal productor y consumidor de transgénicos, no se contempla. Las autoridades sanitarias estadounidenses arguyen que esta identificación es costosa, complicada especialmente si los ingredientes se han tomado de diversas fuentes- y sobre todo, innecesaria, porque daría a entender que los OMGs son inseguros, cuando han pasado los controles que en este país se consideran suficientes.

Este planteamiento se rebate desde Europa con el derecho del consumidor a saber en todo momento qué está comiendo. De hecho, todas las asociaciones de consumidores coinciden en la necesidad del etiquetado. Antonio López, portavoz de la Confederación Española de Consumidores y Usuarios (CECU) es tajante al respecto: “Todos los alimentos que contengan OMG deben identificarse. De no hacerlo quebrantarían el derecho a elegir del consumidor”.